1988 - 22 de Diciembre - 1998
Chico Mendes: Tiempo de
Convicción e Ideologia
Por Mary Helena Allegretti (*
)
Diez años después, la pregunta es inevitable:
¿Valió la pena el sacrificio personal de Chico, en nombre de
la causa de los pueblos de la selva? Sí y no. Sí, porque el
asesinato fue un divisor de aguas. Aquello que era considerado
una utopía o amenaza a la seguridad nacional se transformó en
política de gobierno: regionalización ecológica-económica, creación
de reservas extractivas, comercialización de productos no maderables,
derechos tradicionales de poblaciones indígenas, etc. No, porque
al institucionalizarse, tanto en el gobierno como en las ONGs,
estas propuestas pierden la característica ideológica que tenían.
Hoy se defienden esos mismos objetivos a través de entidades
profesionalizadas que, si bien más eficientes, pierden en convicción,
osadía e independencia.
Hubo un proceso selectivo en la consolidación de las ideas
de Chico Mendes. Líderes tradicionales del movimiento de los
seringueiros (1 ) desaparecieron del escenario;
la economía del caucho nativo fue sepultada por el gobierno
de Fernando Henrique; las alianzas con los investigadores pierden
su vigor; las ONGs amazónicas raramente consiguen actuar de
forma articulada y estratégica, y los seringueiros que no tienen
la suerte de vivir en las áreas de las reservas extractivas
quedan excluidos de cualquier beneficio.
Algunas cuestiones se perdieron en el camino:
- Independencia frente al poder público. Chico era un hábil
negociador con el gobierno, razón principal del crecimiento
de su liderazgo. Pero él negociaba teniendo en la retaguardia
a los 'empates' (2 ). O sea, seringueiros
movilizados que le daban legitimidad para ejercer presión
y alcanzar soluciones. Él también hacía públicas todas sus
gestiones en Brasilia o fuera del país, creando un clima de
permanente movilización entre sus compañeros.
- Alianzas estratégicas. Chico era muy eficiente en el arte
de congregar personas en torno de sus objetivos. Periodistas,
investigadores, técnicos de gobierno o fundaciones, todos
se involucraban con los proyectos de los seringueiros porque
Chico les lanzaba desafíos y valorizaba las diferencias de
abordaje y de formación.
Beneficios para todos. Chico percibió que el movimiento de
los seringueiros se distinguía de los demás porque no vivía
solamente de denuncias. Tenía propuestas concretas que estaban
siendo experimentadas en varios lugares, con apoyo de entidades
internacionales y ONGs. Lo que él quería era que el gobierno
viabilizase, para el mayor número de seringueiros, las ventajas
que algunos estaban conquistando de forma pionera en Acre.
(3 )
- Recursos escasos y riesgos altos. Se trabajaba con recursos
financieros ínfimos y cada contribución era extremadamente
valorizada. Los que se involucraban con el movimiento en aquel
momento precisaban tener una gran convicción, porque las condiciones
de sobrevivencia eran muy precarias y los riesgos muy altos.
- Carisma de los líderes. Los líderes que crearon el movimiento
eran seringueiros con una larga historia de conflictos y experiencias,
vividas por generaciones, dentro de los seringales (4
). La forma de hablar, las expresiones faciales, el lenguaje
utilizado en defensa de las ideas y en la demanda de soluciones,
creaban una gran empatía en los interlocutores por la fuerza
simbólica que contenían.
Hoy, el movimiento de los seringueiros no tiene más esa faceta
artesanal y guerrera original, pero acumula importantes conquistas:
tienen recursos financieros, está estructurado en toda Amazonia,
tiene política públicas y órganismos gubernamentales específicos,
y abrió nuevas puertas de cooperación internacionales. Está profesionalizado
y lucha para mantener lo que conquistó en los últimos diez años.
Y las áreas transformadas en reservas extractivas despiertan expectativas
de futuro para sus habitantes. Pero no hace más empates frente
a la deforestación, no presiona al gobierno en forma independiente,
no está movilizado en forma permanente, ni amplía los beneficios
de los programas que consiguió implementar.
Sin embargo, esa dificultad de influir en los procesos de
cambio no es exclusiva del movimiento de los seringueiros. Abarca
a casi todas las ONGs de Amazonia y las razones son bien objetivas:
la apertura del mercado inviaviliza la producción extractivista
y la pequeña agricultura; la política ambiental no consiguió
incorporar mecanismos fiscales de incentivo al uso sustentable
de los recursos naturales; los organismos gubernamentales actúan
de forma clientelista, respondiendo demandas virtuales que son
olvidadas cuando disminuye la presión; las instituciones que
fueron creadas para trabajar con las poblaciones tradicionales
actúan en los límites de la demanda ya oficializada.
El resultado es un enorme diferencia entre la rapidez de la
destrucción de Amazonia y la eficacia restringida de las iniciativas
para crear un modelo alternativo de desarrollo para la región.
Proliferan proyectos demostrativos y puntuales mientras crece,
sin control, la deforestación. A pesar de las conquistas, hay
una gran dificultad en los líderes para reposicionarse en ese
nuevo contexto, frente al creciente profesionalismo, y para
mantener la llama original de la lucha que los diferenciaba
en el escenario político. Algunas evidencias de las causas saltan
a los ojos:
- La pérdida del papel de planeamiento y coordinación por
parte del poder público. Cuando los programas para la Amazonia
son conocidos por las siglas de sus fuentes de financiamiento
se percibe que, en la práctica, la politica gubernamental
para la región es el resultado de las prioridades definidas
por los países interesados en colocar dinero. Con cada nueva
fuente externa se crea un nuevo programa.
- La pérdida de independencia del sector no gubernamental
frente al poder público. La dependencia que tienen hoy las
ONGs de los recursos gubernamentales torna vulnerable a las
políticas clientelistas creadas para atender las demandas
localizadas.
- Altos volúmenes de recursos mal aplicados. La histórica
eficacia de las ONGs para ejecutar buenos proyectos con recursos
escasos no consigue ser más fuerte que la lógica del Estado
de gastar mucho dinero en obras inútiles e inconclusas.
- Complicidad entre bancos, gobiernos y ONGs. El recelo hacia
las críticas públicas por parte de los organismos multilaterales
llevó a condicionar el acceso a recursos para proyectos que
tienen objetivos ambientales nuevos pero que deben ser ejecutados
de acuerdo a los mismos procedimientos burocráticos antiguos,
teniendo baja eficacia real; llevó también a facilitar el
acceso de las ONGs a los recursos financieros para obtener
un sello 'comunitario' y disminuir el poder de presión. Por
otro lado, la falta de coordinación política gubernamental
abre enormes espacios de interferencia por parte de los bancos,
que terminan teniendo la última palabra sobre lo que es mejor
para la Amazonia.
- Proliferación de proyectos demostrativos. La eficacia de
los pequeños proyectos han creado la ilusión de que de la
sumatoria de ellos surgirán cambios para la región. Pero en
la medida en que son implantados sin articulación entre si
y sin que las lecciones aprendidas sean incorporadas en las
revisiones de las políticas públicas, el nivel de retorno
económico y social de los recursos invertidos seguirá siendo
muy bajo.
- Falta de visión estratégica. La pérdida de referencia en
relación a los objetivos mayores -evitar la deforestación,
permitir el uso sustentable de la biodiversidad y mejorar
la calidad de vida- genera ghetos para la ejecución de microproyectos
sin que nadie tenga una visión estratégica con respecto a
lo que se alcanzó y de cuáles prioridades apoyar en el futuro.
Para sobrevivir, los seringueiros se alían con los madereros.
Finalmente, no se trata de pregonar una vuelta a los tiempos de
Chico Mendes, ya que la violencia, la falta de recursos y de apoyo
gubernamental a las ideas entonces defendidas terminó con la esperanza
y la vida de muchos. Se trata entonces, de rescatar el método
utilizado para definir prioridades, construir alianzas y articular
apoyos, implícito en las cuestiones a las que me referí al principio.
Se trata de reconquistar la independencia y la autonomía, sin
perder el acceso a los recursos públicos, tan necesarios para
llegar a dónde es preciso. Y retomar la claridad de percepción
en relación a las diferencias entre los objetivos gubernamentales
y los de los movimientos sociales. (
5 )
Desde el punto de vista metodológico, es preciso transformar
los Consejos de Gestión, ya existentes, en instancias activas
de diálogo y evaluación, buscando corregir errores de perspectiva.
Desde el punto de vista de las políticas públicas, instituir
mecanismos claros y transparentes de acceso a los recursos públicos,
definir una política de incentivos fiscales para la producción
proveniente de los bosques tropicales, crear reservas extractivas
en todas las áreas todavía ocupadas e implementar sistemas agroforestales
y pequeñas agroindustrias en toda la región.
Estas soluciones podrán tener un impacto positivo sobre el
principal 'cuello de botella' hoy existente: la multiplicación
y ampliación de los beneficios del nuevo modelo de desarrollo
para la Amazonia. Chico murió conciente de que era necesario
un cambio profundo en la Amazonia, orientado hacia la valorización
de sus poblaciones y de sus recursos. Si volviese hoy, quedaría
sorprendido de la fuerza que sus ideas adquirieron. Pero tal
vez se sentiría confundido al intentar identificar a sus verdaderos
aliados.
(*) Mary Allegretti. Antropóloga gaúcha
llegó a los seringales de Acre en 1978 como investigadora de
la Universidad de Brasilia. "Ví a Chico por primera vez cuando
daba una entrevista para el jornal Varadouro, en 1981", recuerda.
En esa época Chico ya se destacaba como líder del Sindicato
de Trabajadores Rurales de Xapurí. Con el apoyo del entonces
Centro Ecuménico de Documentación e Información (CEDI), Mary
Allegretti colaboró en la elaboración del Proyecto Seringueiro
-que, a través de programas de educación y salud, buscaba fortalecer
los sindicatos en la lucha contra el avance de la frontera agropecuaria
llevada hacia Acre por la política federal de la época-, y en
la organización del 1er. Encuentro Nacional de Seringueiros,
en 1985, que aprobó el proyecto de reservas extractivas (RE).
Con la repercusión nacional e internacional obtenida por el
movimiento de los seringueiros, Mary se dedicó a buscar los
espacios necesarios para la transformación del proyecto de RE
en una política nacional -lo que ocurriría en 1987, en el ámbito
del Programa Nacional de Reforma Agraria, y dos años después,
con Chico ya muerto, como parte de la Política Nacional de Medio
Ambiente. Mary Allegretti fue también consultora de la División
de Poblaciones Indígenas del BID, 1994, y secretaria de Planeamiento
de Amapá (1995-96). Afiliada al PV, renunció dos semanas antes
del pleito del 4 de octubre a la posición de vicepresidente
en la lista de Alfredo Sirkis, candidato a la presidencia de
la República, por diferencias en relación a los rumbos de la
campaña.
(1) Seringueiro: trabajador del caucho, cauchero,
recolector de la savia del árbol del caucho (hevea).
(2) Empates: movilización de seringueiros, ante
el avance de los fazendeiros (terratenientes, hacendados) para
deforestar habitualmente mediante fuego.
(3) Acre: Estado brasileño de la Amazonia, lindante
con Perú y Bolivia.
(4) Seringal: propiedad de heveas, árboles de
los que se extrae el látex para elaborar el caucho.
(5) Chico Mendes: Francisco (Chico) Mendes nació
el 15 de diciembre de 1944 en el seringal Porto Rico y murió
asesinado el 22 de diciembre de 1988 en Xapurí (Acre).
"Chico Mendes: tempo de
conviccao e ideologia", de Mary Allegretti, revista Parabolicas
N° 44
Sao Paulo, Brasil, octubre de 1998.
Traducción y notas: Fundacion PROTEGER - Jorge Cappato.